jueves, 19 de noviembre de 2015

Poema 3

TERCERA VOZ:
Recuerdo el minuto cuando lo supe con certeza.
Los sauces daban miedo,
la cara en la laguna era hermosa pero no era mía –
tenía una mirada significativa, como todo lo demás,
y todo lo que podía ver eran peligros: palomas y palabras,
estrellas y lluvias de oro – ¡concepciones, concepciones!
Recuerdo una blanca y fría ala
y al gran cisne con su mirada terrible
viniendo hacia mí, como un castillo, desde la cima del río.
Hay una serpiente en los cisnes.
Se deslizaba; su ojo tenía un significado negro.
Vi al mundo en él – chico, malvado y negro,
cada palabrita enganchada a cada palabrita, los actos a los actos.
Un día azul caluroso había florecido en alguna cosa.

Yo no estaba lista. Las nubes blancas juntándose
a un costado me estaban arrastrando en cuatro direcciones.
No estaba lista.
No había admiración por mi parte.
Pensé que podía negar la consecuencia –
pero era muy tarde para eso. Era muy tarde y la cara
siguió cambiando de forma con amor, como si yo estuviera lista.

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