lunes, 2 de noviembre de 2015


TEXTOS PERSONALES DE MI DIARIO INTIMO

Es un texto singular en la vastísima obra de Miguel de Unamuno. Esa singularidad estriba en su peculiaridad genérica y en los abordajes temáticos que en él pudiéramos asumir.
Este diario fue escrito entre el 9 de abril y el 28 de mayo 1897, en su retiro a Alcalá de Henares. Y según Cirilo Flórez en él Unamuno “somete a prueba su primera filosofía y con ella la filosofía moderna” (1998). Es también el producto de la llamada “crisis unamuniana”, que consistió no sólo en un estado de criticidad frente al pensamiento moderno, sino en una asunción muy personal del autor ante su propia biografía.
Y frente a una crisis que en principio era personal, nada más adecuado que una escritura de la intimidad: el diario, que permite al autor prácticamente desnudarse, dejarse llevar por una escritura “anotacional”, que se alimenta de lo fragmentario. Pero, ¿significa eso que esta obra de Unamuno es un simple testimonio egótico? No, porque más que un testigo de su existencia, el diario es un exponente de un pensamiento originario; es decir, de un pensamiento que se nos hace presente en el mismo momento en que éste se está pensando. Y allí la escritura diarística se contamina del tono ensayístico. Por ello, nos situamos frente a un texto reflexivo, donde lo íntimo no va a ser óbice para que se despliegue la subjetividad unamuniana.
De modo que El Diario íntimo convoca el tono reflexivo del ensayo y el tono íntimo del diario para producir un pensamiento que va creciendo ante nosotros sin ningún control de la razón escritural. Por ello no sería fácil catalogar este diario de Unamuno como meramente biográfico.